¿Qué hubiese sido de ella sin él? Lo sabe, sabe perfectamente que no hubiese sido nada. Él era su refugio cuando tenía miedo, cuando se sentía sola y ya no aguantaba más. Él la entendía. Siempre estaba con ella pasase lo que pasase, le prometió que la cuidaría y que nunca se separaría de ella.¿Y ahora él dónde está? Ella creyó todo lo que dijo, cada palabra que salió por su boca. ¡Maldita sea! ¿Cuándo va a empezar a pensar con claridad? Oh, ilusa de ella, ¿cómo iba alguien a quererla tal y como era?
Y ahí estaba ella, bailando sin música, sola, tal como se sentía. Las lágrimas caían por su cara como las gotas de lluvia ese día de diciembre por su ventana. A cada paso que hacía se le unían mil recuerdos más; "eres grande, pequeña", las palabras resonaban en su cabeza más altas que su propia voz. Sus movimientos eran frágiles, como ella, deseaba que con el tiempo todo pasase. ¿Qué hora sería? ¿No tenía un montón de cosas pendientes?
Qué importaba todo, si ahora lo único que quería con toda su alma era ser feliz. Pero con él.
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