Nunca recibí rosas. Ah, soy demasiado insignificante. Me conformaré con perderme entre las páginas de un libro y entre las luces de la ciudad. Quiero visitar Nueva York y, ¿por qué no?, quedarme a vivir allí, o en cualquier otro sitio, pero para siempre.Soy la chica a la que le gustaban las rosas, la chica de la mirada perdida, la chica triste, la chica que bailaba sola, la chica que no soportaba las sonrisas falsas, pero vaya, ella era la que más usaba.
No sentir nada es la peor sensación del mundo, el estar vacío y que se te quiten las ganas de vivir, es muy triste. Quiero volver a sonreír, pero con motivos, volver a ser feliz. Estoy exhausta, es como correr una maratón que nunca acaba, no aguantaré mucho más; mis pasos vuelven a ser débiles y cansados.
Cansancio. Corazón roto. Mirada triste. Give Me Love en modo repetición. Agobio. Ganas de gritar. Impotencia. Fragilidad. Ansiedad. Perdición. «No aguanto más.»
Y al fin lo entendí, el único día que reciba rosas será en mi funeral.




