lunes, 20 de julio de 2015

Tóxico.

Llevaba varios meses saliendo con él. Me hacía sentir bien, o eso creía.
Noté como poco a poco íbamos perdiendo el fuego abrasador de cuando nos conocimos.
Empecé a sentirme mal conmigo misma, "depresión viajera, ya pasará, como siempre"-pensé.
Pero me sentía exhausta, su amor me debilitaba.
¿Sabéis esas personas que son tóxicas? No quiere decir que sean mala gente. Una persona tóxica es aquella que no es buena para ti, que te succiona toda la energía y te hace sentir triste todo el día.
Pues eso era él para mí, era tóxico.

Su oscuridad era tan atrayente que te atrapaba y no te dejaba salir. Sentías que sin él no tenías nada, pero él te estaba matando poco a poco.
Las ojeras se convirtieron en rutina, no podía dormir, estaba deprimida.
Me quedaba hasta altas horas de la madrugada en el ordenador, escuchando música triste y preguntándome qué me estaba pasando.
Decidí que no podía seguir con esa persona, jamás, tenía que acabar con esto.
Y acabé.

Pensé que tenía que buscar a alguien que no me hiciese sentir eso nunca; y busqué, y seguí buscando, pero esa persona no existe para mí.
Me di cuenta de algo, ¿quién me iba a querer? Si al fin y al cabo, yo era como él, era tóxica, en todos los sentidos.
La oscuridad me tenía, ya no podía hacer nada.
Así que qué más daría cómo me hiciese sentir, si al menos a él le importaba. Sí, le importaba y me quería, a su manera, esa manera que me mataba, pero ¿y qué?

Echaba de menos cuando me susurraba cosas inapropiadas al oído en un restaurante repleto de gente mientras me arañaba por debajo de la mesa, echaba de menos su mirada oscura y perversa que hacía que se encendiese todo dentro de mí, echaba de menos que me agarrase del pelo cuando follábamos y que me llamase su gatita.

O quizá no, quizá odiaba todo eso.
No lo sé, este caos llamado cabeza no aguanta más.

Pero ahora ya no hay vuelta atrás, es demasiado tarde.
Para él.
Para mí.

martes, 7 de abril de 2015

"Regional Exprés con destino Madrid efectuará su salida a las 19:22."

Todo era un completo caos; mis pensamientos, mi vida, toda yo era caótica.
Pero siempre había algo que se salvaba de llamarse desastre: tú, mi vida.
Y ahora,
no estás.

No sé cómo decirte lo que duele despertarse sola,
que no aguanto cocinar para uno,
que aún guardo tu camisa de la primera vez,
y sigue oliendo a ti.

Salgo a la calle,
he paseado por esta ciudad más veces de las que recuerdo,
y, aún así,
estoy perdida.

Tal vez sea por la botella de ron,
tal vez no.

Me siento en tu estación de tren preferida,
como si fueses a aparecer de un momento a otro.

Personas que van y vienen, despidiéndose, reencontrándose;
algunas con ganas de no irse jamás, otras con ganas de abandonarlo todo.
Maletas, prisas, cúmulo de emociones y carreras en las medias.

Un hombre con el periódico bajo su brazo y un sombrero de época,
una familia numerosa a punto de hacer un viaje a Disney,
una chica que lucha por no perder el tren que le llevará hasta su prometido;
cada uno su propia historia.

Y acaba de aparecer otro chico, sin maletas, sin prisas,
reconozco esa mirada,
esa media sonrisa que me vuelve loca,
sus ojos negros se clavan en mí.

'Hola' -me dice en silencio desde el otro extremo del andén;
eres tú.


miércoles, 21 de enero de 2015

Entrada alegre.

¿Te crees que por escribirlo en el título de la entrada va a acabar siendo cierto?
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Sigo sin comprender la manera en la que él cogía mi mano.
Corrientes eléctricas corrían por mis venas cada vez que me tocabas, la respiración acelerada.
Posaste un dedo en mis labios: "Sh, no" -susurraste.
Piel con piel, elevándonos hacia lo más alto.
Juro haber rozado el cielo con las yemas de los dedos.
Gemidos en los que me jurabas amor eterno.
Éramos todo sensaciones.
Éramos poesía; tú y yo.

Todo se vuelve oscuro a mi alrededor, creo que estoy sola.
Que por muy alto que ponga a The Pretty Reckless, ni los gritos de Make Me Wanna Die podrán callarte aquella noche cuando me dijiste lo bonita que iba.
Las canciones tristes siempre fueron lo mío y lo sabes;
"-¿Por qué no sonríes?"
¿De veras crees que tenía motivos?
Que yo no era nada
y me hiciste creer en un todo que luego me quitaste de las manos.
Y sólo quiero que nos coloquemos juntos,
que entre vasos de vodka me digas lo mucho que te gusta mi culo,
que nos perdamos el uno en el otro en el asiento trasero de algún coche.
Que mi querida Momsen siempre tuvo razón en que
no puedo tenerte, como tú a mí me tienes.

No sé cómo terminar esto,
cómo terminarnos,
no lo haré.